Planeación fiscal antes del cierre del ejercicio: decisiones que tu empresa todavía puede tomar en 2026

Llegar a los últimos meses del año no significa que todas las decisiones fiscales de una empresa estén definidas.

Para las empresas cuyo ejercicio fiscal coincide con el año calendario, septiembre y octubre representan una ventana importante para analizar los resultados acumulados, proyectar el cierre y evaluar decisiones que todavía pueden tomarse antes de terminar 2026.

La planeación fiscal no debe confundirse con buscar mecanismos para evadir impuestos o disminuir artificialmente las obligaciones. Su objetivo es mucho más amplio: conocer la situación real de la empresa, anticipar escenarios y tomar decisiones financieras y operativas considerando sus implicaciones fiscales.

Esperar hasta diciembre puede limitar las alternativas disponibles. Planear con anticipación permite tomar decisiones con información y no simplemente reaccionar ante el resultado del ejercicio.

¿Qué es realmente la planeación fiscal?

La planeación fiscal consiste en analizar las operaciones, resultados y obligaciones de una empresa para determinar, dentro del marco legal aplicable, cuáles son las alternativas que puede considerar para administrar adecuadamente sus recursos y cumplir con sus obligaciones fiscales.

Esto implica revisar aspectos como:

  • Ingresos acumulados.
  • Gastos y deducciones.
  • Impuestos pagados y pendientes.
  • Inversiones.
  • Financiamientos.
  • Operaciones extraordinarias.
  • Activos.
  • Nómina y retenciones.
  • Operaciones con partes relacionadas.
  • Resultados proyectados al cierre.

El objetivo es tener una visión anticipada de lo que puede ocurrir.

Septiembre: un buen momento para hacer una proyección

Una de las primeras acciones debería ser proyectar cómo podría cerrar la empresa.

Con la información acumulada durante los primeros meses del ejercicio, es posible construir diferentes escenarios y analizar cómo podrían impactar en la situación fiscal.

Por ejemplo:

¿Cómo terminarían los ingresos si se mantiene el ritmo actual?

¿Qué gastos y deducciones se esperan durante los últimos meses?

¿Qué inversiones están previstas?

¿Existen operaciones extraordinarias pendientes?

¿Qué impuestos podrían generarse al cierre?

¿Existen diferencias o contingencias que deberían corregirse antes de terminar el año?

Una proyección no busca adivinar el futuro. Busca reducir la incertidumbre y permitir que la dirección tome decisiones con mayor información.

Cinco decisiones que todavía pueden evaluarse

1. Analizar inversiones pendientes

Si la empresa tiene contempladas inversiones en activos, tecnología, maquinaria, equipo u otros bienes, es importante evaluar oportunamente sus características y las implicaciones fiscales correspondientes.

No se trata de adelantar una compra únicamente por razones fiscales.

La inversión debe tener sentido operativo y financiero para la empresa y, posteriormente, analizar cuál es el tratamiento fiscal que le corresponde.

Primero debe existir una necesidad empresarial; después, una evaluación fiscal.

2. Revisar gastos y deducciones

Antes del cierre conviene revisar los principales gastos realizados durante el ejercicio y verificar que cuenten con los requisitos y documentación correspondientes.

También puede ser oportuno identificar gastos relacionados con operaciones que todavía están pendientes de documentar o registrar correctamente.

La planeación no consiste en generar gastos artificialmente para disminuir un resultado fiscal.

Consiste en asegurar que las operaciones reales de la empresa reciban el tratamiento fiscal que legalmente les corresponde.

3. Revisar operaciones extraordinarias

Durante un ejercicio pueden presentarse operaciones que no forman parte de la actividad cotidiana:

  • Venta o adquisición de activos importantes.
  • Reestructuras corporativas.
  • Financiamientos.
  • Aportaciones o movimientos de capital.
  • Operaciones con partes relacionadas.
  • Adquisiciones de empresas.
  • Venta de participaciones.
  • Cambios importantes en la estructura del negocio.

Estas operaciones pueden tener consecuencias fiscales que conviene analizar antes de ejecutarlas o, si ya ocurrieron, antes del cierre.

Una operación extraordinaria no debería llegar a diciembre sin haber sido revisada.

4. Evaluar financiamientos y flujo de efectivo

La situación fiscal no puede analizarse de manera aislada de las finanzas de la empresa.

Una compañía puede tener resultados positivos y, al mismo tiempo, enfrentar necesidades importantes de flujo de efectivo.

Por eso, antes del cierre es recomendable analizar conjuntamente:

  • Flujo de efectivo.
  • Cuentas por cobrar.
  • Cuentas por pagar.
  • Financiamientos.
  • Obligaciones fiscales.
  • Inversiones previstas.
  • Necesidades de capital.

Esta visión permite evitar que una decisión fiscalmente conveniente termine generando un problema financiero para la operación.

5. Identificar contingencias antes del cierre

La planeación también implica detectar aquello que puede representar un problema.

Diferencias entre CFDI y contabilidad, documentación incompleta, operaciones con partes relacionadas, obligaciones pendientes o situaciones fiscales no resueltas pueden tener impacto en el cierre.

Identificarlas en septiembre permite todavía contar con tiempo para analizar alternativas y, cuando corresponda, corregirlas.

Planeación fiscal no significa improvisar operaciones

Uno de los principales errores es intentar tomar decisiones únicamente porque “generan una deducción”.

Una decisión empresarial debe tener razón de negocio, sustancia económica y documentación suficiente, además de cumplir con las disposiciones fiscales aplicables.

Por ejemplo, adquirir un activo que la empresa realmente necesita puede formar parte de una estrategia financiera y operativa legítima.

Comprar algo que no necesita únicamente para intentar generar un beneficio fiscal puede producir el efecto contrario y generar riesgos.

La pregunta correcta no es:

“¿Qué puedo comprar para pagar menos impuestos?”

Sino:

“¿Qué decisiones necesita tomar mi empresa y cuáles son sus implicaciones fiscales?”

La información es el punto de partida

No es posible hacer una planeación adecuada si la empresa desconoce su situación actual.

Por eso, antes de tomar decisiones es necesario contar con información confiable y actualizada.

Algunos indicadores que conviene revisar son:

  • Ingresos acumulados.
  • Resultado contable.
  • Resultado fiscal estimado.
  • Deducciones acumuladas.
  • Impuestos pagados.
  • Impuestos pendientes.
  • Flujo de efectivo.
  • Cuentas por cobrar.
  • Cuentas por pagar.
  • Inversiones.
  • Financiamientos.
  • Contingencias identificadas.

Con esta información se pueden construir escenarios y evaluar las alternativas disponibles.

Planeación fiscal y toma de decisiones empresariales

La planeación fiscal no debería ser responsabilidad exclusiva del área contable.

Las decisiones que pueden tener impacto fiscal también involucran a dirección, finanzas, administración, compras, ventas y áreas legales.

Por ejemplo, una decisión de adquirir maquinaria, contratar un servicio importante, solicitar financiamiento o realizar una operación corporativa puede tener consecuencias que deben considerarse antes de ejecutarse.

Por eso, una buena estrategia requiere comunicación entre las distintas áreas de la empresa.

¿Qué debería hacer una empresa durante septiembre?

Una revisión preventiva podría comenzar con cinco pasos:

1. Determinar la situación acumulada del ejercicio.

2. Proyectar el posible resultado al cierre.

3. Identificar operaciones y decisiones pendientes para los últimos meses.

4. Detectar contingencias o inconsistencias que deban corregirse.

5. Evaluar las alternativas fiscales y financieras antes de tomar decisiones.

Este ejercicio permite llegar a octubre, noviembre y diciembre con una visión mucho más clara.

El mejor momento para planear es antes de necesitarlo

La planeación fiscal pierde gran parte de su utilidad cuando se realiza después de que las decisiones ya fueron tomadas.

Una empresa que espera hasta diciembre para revisar sus resultados, operaciones y contingencias puede encontrarse con pocas alternativas.

En cambio, comenzar con anticipación permite analizar escenarios, consultar especialistas, documentar operaciones y tomar decisiones con mayor tranquilidad.

Para las empresas cuyo ejercicio fiscal coincide con el año calendario, septiembre todavía ofrece tiempo para actuar.

El cierre no debería ser una sorpresa.

Debería ser el resultado de un proceso de seguimiento y planeación realizado durante todo el año.

En MZA podemos ayudarte a analizar la situación fiscal de tu empresa, proyectar escenarios, identificar riesgos y evaluar las implicaciones fiscales de las decisiones que todavía pueden tomarse antes del cierre del ejercicio.

La planeación fiscal no se trata de esperar a diciembre para reaccionar. Se trata de llegar a diciembre sabiendo qué estás haciendo y por qué.

Fuentes